Hecha la introducción, les damos algunas novedades.
De Tarija a Santa Cruz por Carmelo (capítulos atrasados)
Ante las constantes criticas y apodos tales como ” burgues” o ” afrancesado” y hasta “marica” por no querer salir desde San Juan a dedo, mi viaje comenzo 4 dias más tarde. Obviamente en colectivo, hasta Campamento Vespucio. Lugar donde vive Marijo, prima que hacia 15 años que no veia (sacar cuentas, era solo un puber) con Carlos y Francisco. Largas charlas y fernecitos en la noche hicieron que me quede mas de lo esperado. Pero despues de 3 días tuve que partir hacia Tarija donde me esperaba el equiper (autodenominados verdaderos hippies).
Despues de 3 semanas en Tarija decidimos partir porque si no, nos quedabamos a vivir ahi (el capitulo de Tarija ya lo tienen).
Partimos hacia Iscayachi, a 3700 mts. de altura (adelante verán la importancia de este insignificante dato), donde nos esperaba la gente del CETHA (ver más información en experiencia agroecologica) . Solo habiamos llamado por teléfono, así que fue grande nuestra sorpresa cuando al llegar, no solo que nos esperaban sino que habia una fiesta de bienvenida. Después de cenar, se armo el baile. Con Fernando intentamos seguir los pasos de los bailes típicos, a veces con éxito, a veces no. Despues de una hora de baile, sufriendo los efectos de la altura, Fachas pidio el cambio al banco y abandonó la pista de baile. Dejándome toda la responsabilidad de dejar bien parado al equiper. Por suerte el baile no duro mucho más..
Lamentablemente como era semana santa, el CETHA se tomaba descanso, así que solo nos quedamos con su baile.
De ahi, pese a algunos problemas de consenso, decidimos partir sin rumbo cierto. Nos recibio El Puente, pueblito…digamos, que no tenia mucho que ofrecer… Decidimos cobijarnos en la iglesia del pueblo de donde el cura nos saco, para ser sutil, re cagando. Tuvimos que armar carpa al lado de una canchita de futbol. No tardaron mucho en llegar los pibes a jugar al fulbo, a lo que se oyo el clasico: hay equipooo. Cabe aclarar que los jugadores no superaban el metro de altura y eran de ambos sexos. Sin embargo se armó un peleado y aguerrido partido que terminó con un apretado 9 a 6 .
Seguimos en la búsqueda de los CETAS Y CETHAS. Conocimos San Roque, Culpina y Camargo.
El próximo destino era Potosi que nos recibió con lluvia y frio. Fueron tres dias de turismo pasivo. Nosotros, que veniamos de los valles tarijeños de clima amable, nos asustamos y partimos hacia otro valle en altura pero más bajo: Samaipata. 5 dias de una paz que terminó por desesperarnos en algunos momentos. Esto de no tener actividades, nos dio tiempo a pensar, reflexionar sobre el sustento del viaje. Al menos, el ocio nos dio tiempo necesario para generar ideas como vender remeras de los Fabulosos Cadillacs, vender fotos, parchar.
Finalmente partimos hacia Santa Cruz el jueves 16 , desde donde les escribo. Estas dos semanas han generado mucha tela para cortar, por lo que hablaremos de ellas en el próximo capítulo.
Una de cal, una de arena
Así como el viaje nos está dando ricas experiencias, mostrando personajes entrañables y, por todo, cobrándonos muy poco, también nos ha sabido quitar. Quizás queriendo aleccionarnos acerca del desprendimiento material necesario para ser nómade o para reducir el peso en nuestras espaldas. Lo cierto es que son varios los objetos perdidos en el transcurso de estos dos meses. Algunos por la fuerza, otros por paparulos. Por suerte, ninguno de ellos esencial para continuar. En realidad, nada es esencial cuando uno ha tomado la decisión de contiunuar. Solo eso, la decisión.
A continuación, la lista:
-Un cargador de baterías de Nikon D60 (sustraído habilmente mediante el clásico sistema de “pungueo” aprovechando la distracción en las multitudes)
-Una linterna de siete diodos (simplemente olvidada)
-Un sombrero gringo (sutraído de la mochila con el mismo sistema del primer item)
-Un par de lentes para el sol (olvidado en el colectivo todo terreno que nos llevó desde Sucre a Samaipata)
-Una cámara analógica Nikon F 601-M con un rollo en blanco y negro, un lente sigma 28-70 y su bolsito contentedor (robada en orquestada acción entre tres personas: una distraía a Carmelo, otra hacía lo propio con Fernando mientras un tercero, como chancho por su casa, se hacía del botín)
Más allá de todo esto, el balance es positivo y, la verdad, es que ni tenemos tiempo en pensar en estas cosas. Entre las preocupaciones acerca de las vías para el sustento y las vivencias en culturas distintas, el viaje nos tiene encandilados, enamorados, desprendidos.
De los mecanismos de sustento
Finalmente, después de mucho análisis, reflexión creativa y evaluación de diversos proyectos, montamos el kiosco. Además de pulseras de macramé y aritos de alpaca de los otros artistas, hoy, en la oferta callejera de Santa Cruz, los transeuntes pueden encontrar lindas postales y fotos en 15 x 21 que pueden asquirir al módico precio que dicte su voluntad. El negocio funciona. Todos los días hemos vendido al menos una y han llegado a pagarnos 50 Bolivianos (25 Argentinos) por una copia.

Carmelo en plena guardia del Stand
Otro de los frentes de batalla es el de la venta de remeras de los Fabulosos Cadillacs aprovechando sus conciertos en Bolivia. Tenemos dos colores y cuatro talles. 35 Bs. la unidad. 2 por 60 Bs. Todavía no lanzamos el producto.

El producto
Además, nos llena de orgullo el hecho de que el dueño Catalán de un nuevo Restaurante de Santa Cruz haya elegido fotos nuestras para decorar su local. Algo vamos a cobrar, pero que cuelguen nuestras fotos es ya paga suficiente.
Como ven, estamos bien y el viaje comienza a autofinanciarse. Ni el dengue ni la gripe de los chanchos son un problema. Los vientos soplan solo a favor.
Hasta la próxima.

